Cuando se dice Adana, uno de los primeros valores que vienen a la mente es, sin duda, el kebab de Adana. Pero el kebab de Adana no es solamente un plato: es un legado gastronómico importante que lleva consigo la cultura, la maestría, el pasado y la tradición de mesa de esta ciudad.
El Festival del Sabor de Adana, celebrado los días 9, 10 y 11 de octubre, abrió este año sus puertas por décima vez. Diez años… Se dice pronto. Hoy sentimos el orgullo de ver cómo los pasos dados para contarle al mundo la cultura culinaria de Adana se han convertido en un gran encuentro gastronómico.
Un legado registrado
Que el kebab de Adana haya sido registrado por la Cámara de Comercio de Adana y que tenga definidos unos estándares concretos de elaboración muestra también lo importante que es este legado cultural. En distintas partes del mundo se preparan productos con el nombre de kebab de Adana. Pero quien quiera ver sobre el terreno la verdadera historia de este sabor, su maestría, su forma de elaboración y su antigua cultura culinaria, sigue teniendo que pasar por Adana.
Porque el kebab de Adana no consiste solo en ensartar carne picada y asarla al fuego. Detrás hay una relación maestro-aprendiz, la acumulación de años, la elección de la carne, la técnica de preparación, el control del fuego y la cultura de mesa de esta ciudad.
Agradecimientos
Aprovecho la ocasión para agradecer al gobernador de Adana, Mustafa Yavuz, su apoyo y su contribución a la difusión de los valores gastronómicos de Adana y al éxito del festival.
Del mismo modo, quiero dar las gracias a Ebru Koralı, que trabajó sin descanso y con gran entrega durante la preparación del festival. Detrás de organizaciones tan grandes hay un enorme esfuerzo y un sacrificio que no se ven sobre el escenario. Creo que hay que reconocer ese trabajo.
Más que tres días
Para nosotros, los de Adana, este festival no es solo un acto de tres días. Es la oportunidad de transmitir al futuro el legado culinario que nuestra ciudad trae desde el pasado. Y el lema de este año lo dice todo: Adana, con su picante y su dulzor.
El picante del kebab, el sabor del şalgam, el esfuerzo del maestro, la abundancia de la mesa, la cercanía de la gente de Adana… Todo se reunió en la misma mesa. Adana abrió su mesa al mundo por décima vez.
Porque algunos sabores no solo se comen: se viven, se cuentan y se transmiten de generación en generación. Y Adana es justamente una ciudad así.
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